Madrid renuncia al colegio de periodistas

La principal noticia de la LXXV asamblea general de la FAPE, que se celebró en Cartagena, estuvo fuera del orden del día y sucedió cuando la Asociación de la Prensa de Madrid anunció que renunciaba al proyecto de constituirse en colegio de periodistas. De esta manera se marca un punto de inflexión en el camino impulsado desde la Federación de Asociaciones de Periodistas de España y aprobado en asambleas anteriores. Ahora, una vez más, vuelve otra vez a surgir el debate y la disparidad de criterios entre los periodistas españoles y las distintas organizaciones profesionales sobre si son mejores los colegios o las asociaciones.

Esta es una discusión, en realidad, bastante bizantina, ya que, hoy por hoy, tanto da que da lo mismo. Es más, en mi opinión (y ahora desarrollaré mis motivos) el modelo de asociación de la prensa presenta algunas ventajas, pocas pero algunas más, respecto al colegio de periodistas.

Primero hay que aclarar algunos conceptos. De entrada, la principal diferencia que existe entre los dos tipos de organizaciones es que las asociaciones son entidades de derecho privado y los colegios son entidades de derecho público. ¿Que qué significa esto? Pues muy sencillo. En las entidades privadas cada cual pone los estatutos que quiere, los fines que se propone, quiénes pueden ser sus miembros, cómo es el sistema de funcionamiento interno, etcétera.

Las asociaciones, además, tienen la posibilidad de convertirse en sindicatos de periodistas, cosa que no han hecho pero que estaría de más replantearse en el futuro dado cómo está el panorama.

Presidencia de la asamblea de la FAPE en Cartagena, donde Madrid anunció que renuncia a crear el colegio de periodistasEn el caso de los colegios de periodistas, al tratarse de entidades públicas serían los parlamentos autonómicos (en el caso de España) quienes redactarían los estatutos. Es decir, los políticos y no los interesados, en este caso los periodistas. Y como no todos los políticos piensan lo mismo, pues se pueden dar casos de los más dispar e incluso surrealista. Por ejemplo, en el País Vasco, el Parlamento aprobó unos estatutos que solo admitían a los titulados, lo que dejó fuera a muchos periodistas que habían obtenido el carné tras demostrar el ejercicio de la profesión durante años. Por el contrario, en Galicia, donde a los parlamentario de ese momento o se “les fue la pinza” o tenían muchos amiguetes para contentar, se aprobaron unos estatutos que permitían que pudieran inscribirse en el colegio de periodistas hasta las maquilladoras de la Televisión Gallega.

Otra de las cosas que conlleva los colegios, y que viene derivada del hecho de que sus estatutos tengan que aprobarlos los parlamentos regionales es que su ámbito es exclusivamente autonómico: ya no podría haber organizaciones provinciales o locales como hasta la fecha.

En segundo lugar es preciso tener en cuenta que en el momento actual la Unión Europea está dando marcha atrás con los colegios. De hecho, la colegiación obligatoria (principal razón de ser de la existencia de los colegios) prácticamente ha desaparecido. Solo permanece en tres sectores y debido a que sus integrantes constituyen poderosos grupos de presión: sanidad, ingenierías con responsabilidad civil (entre las que incluyo arquitectura) y el mundo del derecho.

Dicho en otras palabras, crear ahora un colegio de periodistas es nadar contra la corriente, ya que la ventaja que se podría obtener, que es la necesidad de estar colegiado para ejercer, no se va a producir. Y, por tanto, habrá que seguir luchando para erradicar el intrusismo de la profesión. Por mucho que nos pese, en el sector privado la decisión de quién ejerce como periodista en un medio de comunicación solo está en manos del empresario que contrata a la persona que le parece según su criterio y sin tener que atenerse a ninguna norma sobre titulación o capacitación por parte de universidades u organizaciones profesionales.

¿Otra facultad de un colegio de periodistas puede ser la de firmar convenios con la administración dado que ambas son entidades de derecho público? Pues tampoco, ya que hay asociaciones tienen actualmente firmados convenios con instituciones públicas.

Quizá vista más ser un colegiado que un asociado. Pero yo, a estas alturas, estoy de vuelta de vanidades. Y para quedarme como estoy (o peor) prefiero una organización en la que los periodistas nos marquemos las normas que otra en la que bailemos al son que quieran los políticos, que por mucho contenido que se pacte previamente luego las leyes las carga el diablo…

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